La pre-historia del orgasmo femenino

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Nos pusimos a investigar; a leer y a buscar en el pasado cómo fue la historia de la sexualidad femenina. Tratamos de encontrar los orígenes del reconocimiento de la masturbación como una herramienta de liberación para la mujer. Sin embargo, nos encontramos con sorpresas no gratas: poco existe sobre este tema que no se relacione con una versión falocéntrica de la sexualidad, o que trate a las mujeres de histéricas.

Inclusive al abordar la historia del término “masturbación”, nos encontramos con la palabra onanismo como sinónimo, a pesar de ser claramente heteronormado, pues proviene de un personaje bíblico, que eyaculaba fuera de la mujer como auto-castigo.

En cualquier caso, una historia que no nos reconoce como cuerpos sexuales, donde incluso circulan mitos como “las mujeres no se masturban”. PERO, a pesar de eso, encontramos recientes estudios que pueden ayudar a ilustrar cómo ha variado el reconocimiento de los placeres propios en el mundo y la historia.

Entre ellos, Alfred Kinsey un zoólogo que en 1960 se atrevió a estudiar la sexualidad y encuestó a más de 18mil personas. Sus resultados en torno a la mujer, publicados en el libro “Respuesta Sexual Humana”  mostraron que más de un 60% de las mujeres encuestadas, realizaba prácticas masturbatorias, además de agregar que “el deseo sexual no desaparece con la menstruación, embarazo o menopausia”. 

Otro estudio académico, de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH), titulado “Creencias acerca de la masturbación”, señala atractivos datos respecto a la masturbación en la civilizaciones antiguas, que mencionamos a continuación.

– Los hindúes aprueban la masturbación. Las mujeres emplean penes artificiales y los varones muñecas con aberturas vaginales hechas con frutas, hortalizas y hojas.

– Los taoístas chinos censuran la masturbación masculina (por la creencia de que se pierde sustancias esenciales), pero consienten la estimulación femenina.

– En Grecia, la mujer del hogar desatendida por el hombre puede elegir entonces entre la masturbación (o lisbos) o el aburrimiento.

– Durante la celebración de las fiestas de Saturnalia en Roma (siete días de fiesta en honor del dios Saturno) o las Bacanales, los romanos practican la masturbación en grupo.

Por otro lado, la misma investigación señala que en la Edad Media, “San Beda o Beda el Venerable (672 – 735), impone en su libro Penitential siete años de penitencia para las mujeres que fornicaran “per machina” (esto es, ayudadas de falos artificiales)”.

Durante el Renacimiento, varias cosas han cambiado ya para las féminas, entre ellas, el que se apliquen indulgencias (perdones) a las mujeres que se masturban ¿Obra de Da Vinci?. Sin embargo, para los pobres hombres, esto prontamente se transformó en un peligro, pues “las (mujeres) casadas, para quienes lo erótico supera lo afectivo y no están satisfechas por sus maridos, se masturban; las que temen tener hijos, se masturban; las que se sienten víctimas del sexo, al que sienten como atributo masculino, se liberan así”. ¿Libertad = masturbación? Ya sabemos que sí.

El siglo XVIII, en Francias es ¡otra cosa! Gracias a la época libertina en la que vivió el Marqués de Sade y María Antonieta (entre otros) podemos encontrar diferentes pinturas y cuadros donde figuras femeninas se masturban en grupo. Sin embargo, esta efervescencia que ocurre poco antes de las grandes pestes, hizo de la masturbación, uno de los mayores temores del siglo, pues se le culpó de numerosas enfermedades.

No es finalmente hasta el siglo XX  y la última década de 1800, que se comienza a desmitificar la masturbación lentamente, pero no si antes tratarnos de histéricas y dejar que los médicos nos “masajearan” el clítoris por horas, antes de tener un orgasmo, conocido en esa época como “paroxismo histérico”. Y aunque no lo crean, debemos agradecerle a esta “enfermedad”, la invención de los dildos o consoladores, que llegaron al mercado a inicios del 1900.

Así que cómo ven, siéntanse dichosas de masturbarse, de auto-estimularse y amarse; porque ahora somos libres de hacerlo. Porque ya nadie puede acusarnos de histéricas, ni tampoco puede extirparnos el clítoris, mucho menos privarnos de lo más importante en nuestra vida: Vivir felices, plenas, conscientes y satisfechas.

Bibliografía:

  • Balarezo López, G (2008). Creencias acerca de la masturbación. Ed. Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH).
  • Vera-Gamboa, L (1998) Historia de la Sexualidad. Rev Biomed. Disponible en:http://www2.udec.cl/~erhetz/privada/sexualidad/unidad_01/historia_sexualidad.pdf
  • Burgos, Georgina. (2012) “La sexualidad: Guía práctica para mujeres, hombres y parejas”.
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