Orgasmo y clítoris: Almas gemelas del placer

clitoris

El orgasmo es un concepto difícil de definir, se trata de uno de los mayores placeres que una persona puede llegar a experimentar. Ya sea producto de una relación sexual o de la masturbación, el orgasmo produce sensaciones ligadas al goce que pueden expandirse a todo el cuerpo y que tiene múltiples beneficios.

En el caso de la mujer el principal órgano gatillador del orgasmo es el bendito clítoris, presente en el cuerpo femenino con la pura y sola misión de generar placer.

Pese a ser históricamente invisibilidado e incluso perseguido culturalmente, el bueno del clítoris está siempre ahí, esperando de forma paciente el protagonismo que merece y recordándonos a menudo de todo lo bueno que tiene para ofrecernos con pequeñas clavaditas de placer cada vez que recordamos o imaginamos ESE momento perfecto.

No es de extrañar que en una sociedad profundamente patriarcal la sexualidad se reduzca al binarismo pene – vagina, pasando por alto los diversos tipos de goce sexual que podemos alcanzar y el rol central que nuestro clítoris juega en ello.

Según la definición de la sexóloga y psicóloga del Centro Psicológico de la Persona, la Pareja y la Sexualidad (CEPPAS) Andrea Gómez el orgasmo es “la última fase de la respuesta sexual, a la que se llega cuando la excitación se eleva al máximo producto de un estímulo sexual mantenido y de calidad”.

A eso hay que agregarle también que el orgasmo es una sensación que recorre todo el cuerpo y trae consigo múltiples beneficios para la salud. Uno de ellos es la contracción de todos los músculos del cuerpo, generando un intenso placer que, además, produce lo que un intenso ejercicio físico: quema de calorías, reducción de estrés y felicidad.

Con el orgasmo se altera la percepción temporal y hay un cambio en el estado de conciencia, con una desconexión momentánea de la realidad y sensación de felicidad”

La dura batalla por conseguir uno

Evidentemente es más sencillo llegar al orgasmo a través de la masturbación que de la relación sexual, por la sencilla razón de que nadie mejor que uno misma sabe cómo estimular su propio cuerpo. Sin embargo, la batalla de alcanzar placer es más dura de lo que parece.

Es muy importante distinguir una relación sexual placentera, un encuentro con una misma del frenético deseo de conseguir un orgasmo. Precisamente no tiene que ser una batalla.

Andrea Gómez explica que tener una relación sexual (con otros o con una misma) debe ser como un viaje: “Si estamos pendientes de llegar a la meta, podemos perdernos interesantes partes del camino. Con el sexo ocurre lo mismo, si el objetivo es disfrutar el camino más que llegar al destino se hace mucho más entretenido”.

El ideal es dar y recibir placer libremente, sin la presión de llegar al orgasmo o – peor – de intentar que otra persona lo haga.

Desafío #UnoAlDía recomienda experimentar nuevas formas de autoplacer, hacer cosas distintas, explorar el cuerpo, descubrir y redescubrir infinitas veces el maravilloso regalo que la madre naturaleza nos dio: ¡bendito clítoris! Y no perder la cabeza sino conseguimos el orgasmo diario que deseamos, relájate, tócate con paciencia, con tranquilidad, lleva tu mente a un lugar agradable y deja que tu cuerpo y mente hagan lo suyo.

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