¡El sexo está en todos lados! ¿Liberación o nueva esclavitud?

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Una de las piezas que se podrían considerar clave en los avances liberadores de la sexualidad es la del reconocimiento de la masturbación. Una actividad placentera que por años se ha mantenido bajo el manto del secreto personal y la intimidad, ya sea por vergüenza o los prejuicios sociales, pero que con el correr de los años ha dejado atrás los mitos y tabúes para enfocarse en el conocimiento, en el autodescubrimiento y el placer para uno.

Ya lo decía Betty Dodson en su libro “Sexo para uno”: El placer del autoerotismo: “La masturbación es una forma primaria y natural del sexo. No es sólo una cosa de niños, o algo para las épocas solitarias entre un amante y otro, o para personas mayores que se han quedado solas”.

Sin embargo, hay que ponerle atención a esta verdadera “revolución sexual” que golpea nuestra puerta y nos invita a entregarnos al placer de una sexualidad liberal. La psicoanalista y psicóloga Constanza Michelson Martínez, advierte que estas nuevas formas de liberación sexual y autoconocimiento se han convertido prácticamente en una nueva obligatoriedad que conduce a la misma idea de esclavitud.

“Hay una trampa ahí”, dice Michelson. “Michel Foucault, el filósofo, decía que los mecanismos de control no son solamente la represión. Entonces, no hay que perderse. No porque la sexualidad no sea reprimida es libre. Cuando uno instala un discurso de cómo tiene que ser una sexualidad libre, entre comillas, también estás generando una nueva norma”.

La además columnista en The Clinic Online, el diario HoyxHoy, El Huffington Post y panelista de radio Paula FM, detalla que “en las mujeres ocurre hoy día que el imperativo funciona al revés, es decir, bueno, no estoy gozando como se supone que las mujeres gozan hoy día, yo debería ser más sexual, debería tener un orgasmo al día o debería ser multiorgásmica, y eso se transforma en una nueva esclavitud”.

Tal y como te lo contamos en el artículo “Orgasmo y clítoris: Almas gemelas del placer”, el peligro de ponernos una meta frente al acto sexual es lo que delimita esa delgada línea entre el autodescubrimiento y el placer liberador, y la esclavitud sexual que nos amarra a una norma.

Sara Gutiérrez de la Mata afirma que un elemento fundamental para el desarrollo de nuestra sexualidad es experimentar con nuestro clítoris, por ejemplo, pero de una forma paciente y tranquila.

“Debemos empezar sin expectativas porque hay veces que nos ponemos una meta, nos centramos en la meta y nos perdemos en el camino, ahí no lo disfrutamos. Yo creo que deberíamos tocarnos los labios externos e internos, ir experimentando las diferentes sensaciones, tocar el clítoris de diferentes formas y ahí cada una va a ir descubriendo su forma de llegar al orgasmo, porque en cada una es muy diferente, la velocidad del tacto, la presión, cada una va a descubrir su forma”.

Otro elemento importante que debemos considerar es el deseo sexual que se manifiesta de forma diversa a lo largo de nuestro ciclo menstrual. Sara, también experta en ginecología natural, explica que “nuestro ciclo ovárico también condiciona nuestro deseo sexual, entonces según en qué momento del ciclo se esté puede variar ese deseo, puede ser más pasional, más animal, más salvaje, otras veces que es más emotivo, más suave, más dulce, entonces va a ir dependiendo de cada persona”

Lo que tenemos que tener claro es que no hay un camino asegurado para el goce liberador y una “correcta” forma de vivir nuestra sexualidad. Sólo existen normas naturalizadas de sexo y sexualidad y definitivamente no necesitamos que nadie nos venga a imponer una manera de disfrutar la nuestra.

¿Te interesa explorar en la idea de “sexualidad” como esclavitud? Te recomendamos leer “Historia de la sexualidad” de Michel Foucault (<3). Acá encontrarás el primer tomo “La voluntad del saber”: http://www.uruguaypiensa.org.uy/imgnoticias/681.pdf

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